De manera simplificada, se puede responder a qué es biodegradable a través de su etimología. La palabra está formada de un prefijo griego, bios (vida), el prefijo latino de- (dirección de arriba abajo), la raíz gradus (paso o peldaño) y el sufijo -able (que es posible o puede). Es decir, algo que es biodegradable tiene la capacidad de ser descompuesto por acción biológica. Por oposición, también resulta útil el reconocimiento de qué materiales no son biodegradables. A diferencia de los que sí, estos proceden de la materia inorgánica y, por tanto, no se descomponen por organismos vivos, lo cual hace que el proceso sea lento y altamente contaminante.
Qué es un material biodegradable
La materia que es biodegradable se corrompe mediante agentes biológicos. Un ejemplo común lo tenemos en el compost y el llamado ciclo del compostaje. Los residuos biodegradables o biorresiduos se descomponen por acción de hongos y bacterias con la ayuda del oxígeno. Se trata de un proceso en el que las sustancias cambian en su estructura física y química hasta quedar reducidos a los elementos que las componen (carbono o hidrógeno, por ejemplo). Lo más significativo de lo que es biodegradable es su capacidad de regresar de nuevo a la naturaleza.
En este ciclo de energía y de nutrientes los organismos degradadores usan los residuos biodegradables para generar energía gracias a la respiración celular y les permiten generar tejidos, aminoácidos e incluso otros organismos.
Tiempo de degradación de los materiales
Cualquier material termina degradándose por la acción del tiempo. Sin embargo, lo que es biodegradable se corrompe rápidamente en comparación con los residuos no orgánicos o sintéticos. Además, tal y como hemos comentado, la diferencia está en que este proceso devuelve el material a la naturaleza o, por el contrario, termina perjudicándola. El factor tiempo es, pues, determinante para entender qué es el reciclaje y su importancia. Esta acción impide que los residuos terminen vertidos en bosques y playas o que los vertederos acumulen ingentes cantidades de desechos orgánicos e inorgánicos altamente contaminantes. Pero no todo lo que es biodegradable tarda el mismo tiempo en descomponerse. Es necesario para ello tener en cuenta las propiedades de cada tipo de material. Además, el proceso de biodegradabilidad tiene una duración determinada en función de las condiciones ambientales en las que se encuentra el residuo.
Cuánto tarda en degradarse el plástico
El elevado tiempo en el que tarda en degradarse el plástico pone en serio peligro los ecosistemas. Se estima que, según los tipos de plástico, esta duración está entre los 100 y 1000 años. Por poner varios ejemplos, una botella de plástico PET como las de agua tarda hasta 1000 años si se encuentran enterradas. Una bandeja de poliestireno unos 400 años. Las bolsas de plástico elaboradas en polietileno de baja densidad unos 150 años. Existen, no obstante, alternativas a los polímeros plásticos derivados del petróleo, como las bolsas compostables.
Cuánto tarda en degradarse una lata de aluminio
Son aproximadamente 10 años lo que la oxidación tarda en convertir una lata en óxido de hierro. Además de ser un período considerable, este proceso no está exento de daños. Esto se debe a que las latas contienen clorofluorocarbonos, agentes principales que causan el agujero en la capa de ozono.
Cuánto tiempo tarda una botella de vidrio en degradarse
La huella ecológica del vidrio es profunda. Se puede decir que tan difícil es su descomposición como grandes posibilidades tiene su reciclaje. Una botella de cristal puede tardar hasta 4000 años en biodegradarse.
Cuánto tarda en degradarse el cartón
El papel y el cartón está compuesto por celulosa, lo cual acelera el proceso de descomposición en el medio natural. Este suele estar en torno a 1 año. Sin embargo, las tintas que contienen y la necesidad de árboles para su fabricación hacen imprescindible su reciclaje.



